Apneas de sueño y pesadillas de privacidad: así es como las aseguradoras estafan a sus pacientes en EEUU

Apneas de sueño y pesadillas de privacidad: así es como las aseguradoras estafan a sus pacientes en EEUU

En Estados Unidos se estima que 22 millones de individuos sufren de apnea de sueño, un trastorno respiratorio que puede derivar en problemas graves y que se suele tratar con las máquinas CPAP. Estas máquinas se han modernizado en los últimos tiempos y pueden retransmitir la información de su uso a los doctores para crear un seguimiento de los pacientes, sin embargo resulta que esas máquinas están creando mucho mas que eso.

De hecho, esos documentos sensibles y privados están acabando en manos de las aseguradoras médicas, que intervienen como intermediarias para pacientes que las necesitan. Dichas industrias acaban empleando los documentos para vigilar su uso y adaptar el valor en base a ese uso, y la consecuencia final para los pacientes es perjudicial: o les retiran las máquinas, o éstos acaban pagando mucho mas de lo que les costarían si las comprasen de forma independiente.

Las aseguradoras controlan el mercado

La investigación de ProPublica acusa una experiencia que se ha transformado ya en algo usual en el segmento de la sanidad privada en Estados Unidos. Las máquinas CPAP cuestan habitualmente entre 400 y 800 dólares, y exigen además repuestos como filtros o máscaras para los pacientes, sin embargo las aseguradoras que gestionan su distribucion —no lo crean los doctores o los fabricantes— se han transformado en una verdadera pesadilla para los pacientes.

Apnea

Harry Lawrence, director de Advanced Oxy-Med Services, uno de los creadores de estas máquinas, confesaba en esa exploración que “los doctores y los distribuidores ya no controlan la medicina. Lo crean las compañías de seguros. Ellas deciden”.

Esas máquinas no son perfectas: una tercera parte de los pacientes que las usan no lo crean de la forma adecuada porque las máscaras y los cables de conexión pueden ser incómodos y ruidosos, sin embargo todavía así esos documentos de su uso deberían estar solo en poder de sus médicos. Las nuevas máquinas no crean solo eso, sino que transmiten esa información de uso y del estado del tolerante a las aseguradoras, que cobran al tolerante en función de su uso.

Varios son los pacientes que se han dado cuenta ya de esa experiencia que es una invasión clara de la privacidad, sin embargo aseguradoras como Blue Cross Blu Shield indican que es una experiencia usual monitorizar a los pacientes de apnea de sueño y denegar el pago del tratamiento si no están empleando las máquinas.

ResMed, otro desarrollador de máquinas CPAP, asegura que una vez que los pacientes dan su consentimiento puede colaborar esos documentos (cifrados, destacan) con los doctores, las aseguradoras y las industrias de suministros que fabrican nuevos filtros o máscaras. El poder de las aseguradoras es grande en este segmento, ya que establecen precios y condicionan tratamientos de pacientes, vigilando que éstos están empleando esas máquinas de forma apropiada a través de esos documentos privados.

Engañando a los pacientes

Uno de los afectados por el escándalo es Alan Levy, un jurista que compró un seguro de sanidad privada a la compañia Health Republic Insurance of New Jersey en 2015. La compañia ya no existe, sin embargo cuando su doctor le prescribió un CPAP, la compañia que le proporcionó el dispositivo, At Home Medical, le informó de que debía pagar 104 dolares al mes(30dias) durante 15 meses, y le mintió cuando le dijo que el costo total de esa maquina era de 2.400 dólares y que por tanto el costo que iba a pagar él iba a ser muy inferior.

Cpap1 Esta maquina CPAP es una de las que envían información a las aseguradoras, no solo a los médicos. Fuente: ProPublica

Levy no pudo beneficiarse de aquel programa, porque le pedían que alcanzara unos gastos deducibles de 5.000 dolares antes de que su plan privado de salud pagara por aquella máquina: fue entonces cuando se enteró de que en realidad la maquina costaba tan solo 500 dólares.

Levy les demandó y terminó llegando a un acuerdo: la compañia le permitía comprar la maquina de forma independiente por 600 dolares (con todo, mas cara de su valor real) y olvidar los terminos del acuerdo. Los distribuidores indican que este caso concreto es extremo, “pero reconocen que las tarifas de alquiler de las máquinas a menudo acaban sumando mas de lo que vale el dispositivo“.

Todo el segmento esta afectado por esas políticas que no solo crean pagar mas a los pacientes por las máquinas, sino además a menudo por esos recambios. Durante la exploración de ProPublica uno de los propios editores de la difusión se vio afectado por un caso similar.

Este editor, llamado Eric Umansky, solicitó una de estas máquinas CPAP para tratar su apnea del sueño, sin embargo cuando pidió una nueva máscara para su máquina, la aseguradora le informó que no pagarían por ese complemento “porque no había estado empleando la maquina suficientemente“.

Umansky estaba furioso: “lo ves como un equipo tuyo que te ayuda, y de repente te das cuenta de que es un equipo de supervisión aprovechado por tu aseguradora sanitaria para limitar tu camino a los cuidados sanitarios“.

Salud y privacidad

El debate de la privacidad no es nuevo, sin embargo hay ámbitos como el de la sanidad que son fundamentalmente sensibles y que como en este caso demuestran que no hay solo ya un factor economico que las industrias que controlan los documentos pueden gestionar: hay un factor clínico y sanitario del que pueden depender la salud e inclusive la vida de los pacientes.

Electro

Es un dilema que por ejemplo estamos viendo con otros dispositivos que se han transformado en los últimos tiempos en posibles asistentes para proteger nuestra salud. Las pulseras cuantificadoras o los relojes que miden nuestra version y que por ejemplo son capaces de registrar el ritmo cardiaco son interesanes para los usuarios, sin embargo esa información puede ser inclusive perjudicial para los visitantes si no la usan de forma adecuada y con la asistencia de un maestro médico.

Apple es una de las industrias que mas están invirtiendo en este área: su Apple® Watch Series cuatro incorpora una función que acepta sacar un electrocardiograma a través de los sensores que integra, sin embargo como ya indicamos en Xataka esa idea puede no ser tan buena como parece a priori pese a que es cierto que dicha función solo esta habilitada en EEUU.

Es atrayente que dichos dispositivos cuenten con estas funciones, sin embargo además es significativo tener claro que esos documentos solo pueden ser consultados por el paciente/usuario y por su médico. La privacidad es en este caso mas significativo que nunca, algo que han comprobado casos como la reciente “cesión” de datos de 1,6 millones de pacientes de la Sanidad británica a DeepMind.

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La novedad Apneas de sueño y pesadillas de privacidad: así es como las aseguradoras estafan a sus pacientes en EEUU fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .


Xataka



Agradecemos a la fuente original por la información que nos ayudo a crear este articulo.

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