Contra el inglés científico: cada vez hay más voces que alertan de los efectos de la hegemonía anglófona en la ciencia global

Contra el inglés científico: cada vez hay mas voces que alertan de los efectos de la hegemonía anglófona en la ciencia global

El planeta detectó la gripe aviar en agosto de 2004, cuando la cepa H5N1 ya estaba en varias provincias tailandesas, en Malasia y, al menos, en la provincia china de Anhui. Es decir, la descubrimos cuando ya era tarde. Por mucho que la Organización Mundial de la Salud se apresurara a tomar medidas, en los siguientes períodos los brotes empezaron a surgir en Asia, Europa, América y, solo un poco después, África.

Pese al escepticismo, estuvimos al borde de una epidemia global y, todo, por una sencilla razón: en la OMS no leían nada que no estuviera redactado en inglés. Y es que, períodos antes de que todo estallara, unos científicos chinos ya habían informado de que la gripe estaba incubando en cerdos el salto a los humanos. “Se debe prestar interés urgente a la preparación pandémica ante estos 2 subtipos de gripe”, dijeron. No ocurrio nada.

Este es sólo un ejemplo de los problemas que tiene la hegemonía del inglés como lengua académica, científica y tecnológica. Pero hay varios más. Tantos que cada vez mas voces señalan que estos superan a los beneficios. El debate esta encima de la mesa.

No se dice ‘ciencia’, se dice ‘science’

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En un repaso de hace unos años, un clan de trabajo indagó qué parte de la exploración en conservación no se publica en inglés y descubrieron que se trataba de un 35% del total. Es un campo muy concreto, sin embargo nos puede servir como indicador. Si un tercio del conocimiento del planeta no se publica en inglés, no nos logramos permitir ignorarlo.

Pero lo hacemos. Como señalaban los autores, los reportes realizados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estaban incompletos porque varios de los documentos se publican solo en lenguajes locales. El escenario comienza a hacerse plausible.

Sobre todo, porque hay fenómenos que apuntan a esa dirección. El 1° es que, con el tiempo, varios examinadores han llegado a la convicción de que escribir en su lenguaje local es una pérdida de tiempo. Si quieren ser notables y participar en la conversación científica internacional, han de escribir en el inglés. Es el lenguaje académico de prestigio hasta tal punto de que escribir en los lenguajes locales es (casi) sinónimo de trabajo de baja calidad.

El 2° fenómeno, íntimamente vinculado con esto, es que la exploración local se ha ido alejando progresivamente de las individuos que toman las decisiones en las sociedades no angloparlantes. Últimamente contamos de la obligación de que las políticas estén informadas por la evidencia, sin embargo la verdad es que, sencillamente, no saben hablar inglés.

Los problemas de tener una sola lengua

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Ante estos documentos se impone una solucion evidente: las individuos con responsabilidades deberían saber inglés. Quizás por eso, el inglés lleva décadas ganando peso en los analisis superiores de todo el mundo. En Países Bajos, mas de la mitad de los cursos universitarios se elaboran unica y solamente en la lengua de Shakespeare.

El lado positivo es que los holandeses, hoy por hoy, son realmente buenos con el inglés. De hecho, son el 2° país no-nativo con preferible nivel de inglés del mundo, solo después de Suecia. El lado negativo es que, progresivamente, el neerlandés va perdiendo espacios como lengua de uso en el espacio público.

Tanto es así que un clan de profesores de varias universidades, preocupados por lo que denominan un “lingüicidio inminente”, ha pedido que se imponga una moratoria de cursos en inglés hasta que se pueda realizar un analisis de impacto. Según su criterio, lo que puede considerarse una maniobra para atraer estudiantes mundiales a las Universidades neerlandesas, corre riesgo en convertirse en una homogeneización internacional.

Hay mucho de defensa de la cultura neerlandesa en su denuncia, es cierto. Pero eso no tiene por qué llevarnos a la conclusión del que su analisis no es aprovechable. La sociedad científica ha venido empleando el inglés como un terreno de videojuego donde se podían hallar las distintas culturas y tradiciones de investigación. Esto ocurrio con el latín hace un par de siglos y con el alemán o el francés para varias disciplinas concretas.

Pero lo que estamos viviendo es el surgimiento de una sociedad global no sólo anglófona sino “anglosajonizada” que incentiva a los examinadores a desconectarse del entorno local donde trabajan y donde investigan. No solo por el idioma, sino por el resultado de arrastre que contagia marcos de analisis y problemas propios de zonas angloparlantes.

Tener una lengua unica para hablar sobre ciencia y tecnología tiene muchísimas oportunidades, sin embargo además gigantes problemas. Como hemos visto, en Holanda, Brasil, Nigeria, Sudáfrica y otros varios países cada vez mas grupos son conscientes de esto. Tras años de críticas poco atendidas, comienzan a llegar los documentos que señalan que esas críticas tenían un fondo de razón. Como decía Scott Montgomery, uno de los mayores maestros en el tema, si queremos una ciencia viva, diversa y poderosa tenemos que solucionar este problema.

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La novedad Contra el inglés científico: cada vez hay mas voces que alertan de los efectos de la hegemonía anglófona en la ciencia global fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .


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