El gran tapado del mundo editorial es el préstamo gratis de libros electrónicos en las bibliotecas

El enorme tapado del planeta editorial es el préstamo gratis(libre) de libros electrónicos en las bibliotecas

Al presentarse con la patente de su libro mecánico ante el Registro de la Propiedad, en diciembre de 1949, Ángela Ruiz Robles estaba convencida de que tenía algo enorme entre manos. Ni en sus sueños mas desaforados sin embargo podía imaginarse la maestra de Ferrol que estaba a punto de convertirse en precursora de una forma revolucionaria de entender la lectura. Siete décadas después de los trabajos de Ruiz Robles en las Rías Altas, los libros electrónicos se han labrado un hueco propio en el planeta editorial. Y su tendencia se conserva al alza.

Según los documentos oficiales de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), en 2017 la comercialización de libros digitales originó 119,1 millones de euros, el 5,1% de todo lo facturado por el sector. En cuanto al numero de títulos editados, en 2017 el sector sacó en papel 87.262 nuevos títulos —incluidas las reimpresiones— frente a 47.001 en formato digital. Porcentajes modestos que hay que visualizar sin embargo con la perspectiva de un negocio que todavía gatea. Hace apenas un lustro su volumen de facturación se situaba en 74,2 millones, el 3% de la caja de las editoriales. Crece la demanda y crece la oferta: las 178.154 obras comercializados en formato digital a lo largo del ejercicio pasado suponen un 6% mas que solo dos años antes.

La irrupción de los libros en formato digital se deja sentir en las ventas… Y además en las bibliotecas, donde cada vez están mas presentes. El último documento sectorial del INE muestra que el e-book gana enteros desde hace años: en 2016 el numero de obras disponibles en formato electrónico en las salas de lectura españolas ascendía a 16,1 millones, un 25,6% mas que en 2014 y casi el 6% ya de todo el fondo bibliotecario. Los préstamos se habían disparado inclusive en mayor proporción hasta sumar 1,12 millones de ejemplares, un 44,3% mas que en 2014. Más o menos el 23% de esas cesiones se hicieron desde centros de titularidad pública.

Los analisis apuntan una clara tendencia al alza, sin embargo dibujan además el largo camino que todavía le queda por avanzar al servicio de préstamos de libros electrónicos. Aunque entre 2014 y 2016 el numero de bibliotecas con dispositivos de lectura creció un 29,8% hasta sumar mas de 7.500 equipos, solo uno de cada 10 centros del país (12,2%) promete el servicio.

La “doble velocidad” entre comunidades

Las funciones demográficas y sociales de cada sociedad autónoma marcan además diferencias sensibles. Según los documentos que utiliza el Ministerio de Cultura, hasta el pasado 31 de septiembre en Cataluña se habían tramitado 167.600 préstamos de libros electrónicos, lo que cree unos dos por cada cien habitantes. El promedio baja a la mitad en Extremadura y no llegaba siquiera a un préstamo cada cien residentes en Cantabria.

La conclusión mas preocupante que suscitan de hecho los documentos de Cultura es la “doble velocidad” en la demanda de contenido digital. Aunque Madrid y Cataluña son dos de las comunidades mas pobladas de España —juntas representan el 30% del censo estatal del país—, su peso en la red pública de préstamos de libros electrónicos eBiblio es abrumador: catalanes y madrileños acumulan el 61,3% de toda la demanda del servicio estatal. Sin embargo Andalucía, con el 18% de la población, suponía en 2017 menos del 10% de los préstamos de contenido en eBiblio.

Sus encargados explican esa diferencia por factores como la desigual implantación del programa en las bibliotecas públicas de las comunidades autonomías o la tarea de publicación y formación de los usuarios. A modo de ejemplo, señalan el caso de La Rioja, donde —en parte gracias al reducido tamaño de su red de bibliotecas, lo que facilita la implantación— se alcanzó la mayor proporción de préstamos de España: 23,5 por cada 1.000 habitantes, por encima de Madrid o Cataluña.

Madrid y Barcelona acaparan el 61% de los préstamos del servicio eBiblio en toda España. La mayor proporción por habitante se registra sin embargo en La Rioja

Los documentos del INE reflejan que en 2016 había inscritos en las bibliotecas públicas españolas 17,29 millones de usuarios. Si durante ese año despacharon 256.302 préstamos de libros electrónicos, un cálculo fácil anuncia que apenas se demandaron 15 ejemplares por cada mil usuarios. La suma queda a años luz del préstamo de libros en papel. Según el observatorio estadístico, en 2016 las bibliotecas de titularidad pública tramitaron 34,32 millones de entregas de volúmenes físicos. O lo que es lo mismo: alrededor de 2.000 por cada millar de usuarios.

La tendencia sin embargo vuelve a sonreír al formato digital. Si bien es cierto que en 2016 solo se prestaron 1,12 millones de e-books, el INE contabilizó 3,95 millones de “otros documentos electrónicos” —revistas, artículos, monografías, textos judiciales y administrativos…—. La demanda de e-books es además la que presenta preferible evolución. Entre 2014 y 2016 el numero de visitantes que solicitaron este formato subió un 44,34%, mientras que el de volúmenes en papel bajó un 8,4%, el de documentos sonoros un 25,8% y el de audiovisual un 16,5%. El “cajón de sastre” en el que el INE mete el resto de documentos electrónicos además experimentó un repunte del 8,48%.

Una Persona Escanea Un Codigo Qr De La Biblioteca Virtual De Las Estaciones Catedral Y Congreso De Tucuman De La Linea D Del Subte De Buenos Aires Gobierno De La Ciudad Autonoma De Buenos Aires

En 2010, año en el que el INE integró la categoría de e-book a sus estadisticas —hasta entonces empleaba solo un genérico “documentos electrónicos”—, la demanda de este tipo de publicaciones no sumaba ni 277.700 préstamos. En poco mas de un lustro el crecimiento fue así del 303%. ¿Qué ocurrio con el libro en papel? Durante ese mismo período su demanda cayó casi un 12% a pesar de que el numero de visitantes inscritos pasó de 18,1 millones en 2010 a unos 22,3 en 2016.

Para impulsar el préstamo de contenidos digitales, en 2014 el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte puso en marcha el programa eBiblio con la implicación de las Comunidades y Ciudades Autónomas. A diferencia del servicio de las bibliotecas convencionales, eBiblio —precisan desde Cultura— “es accesible 24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año a través de la red”: acepta tanto la lectura en streaming como a través de descarga. Para facilitar su uso, el servicio dispone de una aplicación movil gratis(libre) para la lectura a través de iOS® y Android. Los tres únicos requisitos del metodo es que el cliente este registrado, disponga de un carné de cualquiera de las bibliotecas que participan en eBiblio y que maneje un equipo de lectura compatible con el formato ePub. Para el camino inicial se precisa además de conexión a Internet.

En 2014 el Ministerio de Cultura lanzó el servicio eBiblio, que hasta octubre contabilizó 272.900 préstamos de libros digitales en España, casi un 200% mas que en 2015

El servicio se lanzó con 14 comunidades autónomas y esta presente ya en todo el territorio estatal salvo en País Vasco, que dispone de su propio programa: eLiburutegia. En otros puntos del país convive además con beneficios de préstamos ofrecidos por otras administraciones, como GaliciaLe, impulsado por la Xunta. Prueba de lo incipiente de eBiblio es que no se activó al 100% en todas las comunidades integrantes hasta 2016 y que hubo que permanecer a 2017 para que el departamento suministrase títulos en las distintos lenguas oficiales a todos los eBiblios autonómicos. Los fondos disponibles cambian de una región a otra, ya que a las obras comunes difundidas para el conjunto de la red se suman las que cada sociedad autónoma adquiera después a mayores.

Hasta el 31 de septiembre los encargados eBiblio contabilizaron casi 727.900 préstamos, 217.000 mas que el año anterior y un 195,75% mas que en 2015. En 2014, cuando echó a andar el programa, se anotaban menos de 45.100 préstamos. Aunque los documentos conseguidos por el Ministerio de Cultura a través de eBiblio no coinciden con los del INE, sus conclusiones sí son muy similares: el libro electrónico crece en las salas de lectura del país, sin embargo su peso es todavía reducido.

Hace un año la red eBiblio sumaba 13.329 títulos y 431.682 licencias de lectura. Para entender el alcance de ese dato viene con consultar el INE, que en el conjunto de las bibliotecas públicas de España contabilizaba en 2016 algo mas de 715.200 volúmenes de e-books frente a 75,67 millones de libros y folletos. Los 13.239 títulos registrados por el Ministerio de Cultura suponen no obstante un 60,8% mas que el año anterior. El documento de eBiblio pone cifras además al dinamismo del servicio. Según sus datos, en 2017 usaron el software 55.625 personas, un 22,9% mas que en 2016. La media de préstamos anuales por cliente activo asciende a 9,18.

Evolucion De Ebiblio

La inmensa totalidad del contenido retirado en eBiblio eran libros —84% frente a un 9% de publicaciones periódicas y 7% de audiolibros— y en especial ficción española. Los tres títulos mas prestados el año pasado en formato digital fueron de hecho novelas de Dolores Redondo; seguidas de Patria, de Fernando Aramburu y Falcó, de Arturo Pérez Reverte. Ese perfil de demanda choca con el anotado en las editoriales. En 2017 la literatura supuso apenas el 19,9% de los 119,1 millones facturados por el sector, menos de la mitad del género que mas aportó a las arcas de las empresas: las obras de Ciencias Sociales y Humanidades (43,4%). Ese rotundo porcentaje —aclaran las editoriales— no se debe a un súbito interes de los lectores por la historia o sociología, sino a la suma de textos de temática legislativa que ya no se editan en papel.

Para facilitar el camino a los e-books en las bibliotecas, el sector editorial reclama mas campañas que clarifiquen como sirve y qué mejorías promete el servicio. “Es significativo acompañar a bibliotecarios y visitantes en este proceso de transformación. No debemos olvidar que el libro y los contenidos digitales han llegado para quedarse y debemos adaptarnos a los nuevos escenarios”, apuntaba la encargado de eLiburutegia, Francisca Pulgar, durante la Feria Internacional del Libro Liber 2018, cita celebrada en octubre y en la que uno de los temas que estuvieron sobre la mesa fue exactamente la relación crucial entre los e-books y las bibliotecas.

El repunte del formato digital en las universidades

En solo 4 años hemos pasado de 3.000 a 30.000 usuarios. Si bien todavía no son muchos, sí que hemos visto que los lectores de contenidos digitales son muy fieles”, incide la encargado de la plataforma vasca. La tendencia sería mas acentuada inclusive en las redes de bibliotecas universitarias, donde el formato digital facilita un camino mas veloz y ágil a artículos y revistas internacionales, busqueda por conceptos, archivo de material… Solo entre 2017 y 2018, la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) vio por ejemplo como la demanda de los contenidos digitales en sus plataformas web(www) repuntó un convincente 47%.

El INE vuelve a dar otro buen ejemplo de la tendencia de la demanda, en este caso en las universidades. En 2014 el observatorio estadístico contabilizaba 14,9 millones de préstamos de libros de papel en las bibliotecas de organizaciones de enseñanza superior frente a apenas 436.140 préstamos de libros digitales. Dos años después, los documentos eran, respectivamente, 11,9 millones y 840.711. Es decir, que en cuestión de un par de años los préstamos de contenido en soporte fisico se desplomó un 20%, mientras que las publicaciones digitales repuntaron un 93%.

Sala De Lectura De La Biblioteca De La Rioja Biblioteca De La Rioja

La preocupación por alcanzar un metodo de préstamos lo mas eficiente factible no es exclusiva de España. Elending Landscape, documento encargado en 2014 por la Australian Library and Information Association (ALIA), muestra que desde hace años se prueban con mayor o menor fortuna distintos sistemas, equivalente que eBiblio en España: eReolen en Dinamarca; Bokhylla en Noruega; Biblioteket en Suecia… Desde el sector privado ha habido además quien ha visto una oportunidad de negocio en la distribucion de contenidos en las bibliotecas virtuales. Uno de los mejores ejemplos en España es Odilo, compañia presente en EEUU, México, Colombia o Argentina. A pesar de que tiene solo siete años, en 2016 logró cerrar con una facturación que ascendía a dos millones de euros.

Una parte clave del funcionamiento del metodo es cómo se compensa a las editoriales por el uso de contenidos digitales. María Isabel Cuadrado, jefa del Área de Planificación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura, expone que los centros pagan por licencias, no por ejemplares, como ocurre con los libros tradicionales que se publican en papel. Esas licencias determinan cuántos veces o durante cuánto tiempo se puede prestar una obra determinada. “Repartimos las licencias por un criterio poblacional”, muestra Cuadrado, quien precisa que cada autonomía puede ampliar las licencias de lectura en función de la demanda que perciba en su territorio.

Los libros digitales están gravados con un IVA del 21% frente al 4% de los volúmenes en papel, una diferencia que influye en su coste. Por sus características, las bibliotecas pagan además por licencias, no ejemplares al uso

“Cuando se intenta de libros en papel tú compras el ejemplar y en una biblioteca pública puede durar los años que dure, hasta que se deteriore. Sin embargo con contenido electrónico tú no posees eso a perpetuidad a no ser que sea una licencia en la que así lo marque el editor. Normalmente no lo son, de tal forma que tú no estás comprando nada, alquilas el acceso, pagas por el camino a ese contenido. Si es por usos o tiempo depende de lo que marque el editor, sin embargo una vez que se acabe hay que ir renovando”, abunda la técnica del Ministerio de Cultura.

Esa peculiaridad es una de las diferencias clave entre la adquisicion de libros digitales y los físicos. La otra, que influye además en el coste, es el IVA. A diferencia de los volúmenes en papel, a los que se aplica un impuesto reducido del 4%, los digitales se gravan con el tipo normal del 21%.

A principios de octubre los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea aprobaron una normativa que abre las puertas a que los paises socios puedan aplicar el IVA reducido a las publicaciones digitales, sin embargo —a la espera de que esa oportunidad se sustancie— de instante los e-books siguen estando penalizados con respecto al papel. ¿Supone eso que son mas costosos para las bibliotecas? Cuadrado matiza que la respuesta no es sencilla. En la ecuación —explica— intervienen otros factores decisivos como el precio base de los libros físicos.

Otra de las dificultades que debe encarar la implantación de los libros digitales en las bibliotecas es la apuesta de las propias editoriales —especialmente las pequeñas— por el formato. Aunque su peso es cada vez mayor, de instante el numero de títulos editados en papel continua superando con creces al digital. En 2017 los primeros sumaron 87.262. Los segundos, 47.000.

“Las editoriales cada vez se implican más, sin embargo en Valencia muy escasas editan en formato digital”, muestra Alicia Sellés, presidenta del colegio de bibliotecarios de la Comunidad Valenciana y de la Federación Española de Sociedades de Archivistas, Biblioteconomía, Documentación y Museística (Fesabid). Desde la asociación andaluza, su responsable, Tomás Bustamente, coincide en que “no todas” las firmas editorias apuestan por equivalente por obtener contenidos digitales.

Dispositivo De Lectura Digital De Kindle

A pesar de los estudios que advierten de la brecha digital en España, el colectivo no considera que pueda suponer un dilema para los beneficios de préstamos digitales. “Lo bueno que tiene un proyecto como eBiblio es que es un servicio absolutamente democratizador de la lectura porque cualquier persona, no importa si vive en un diminuto pueblo o una enorme ciudad, mientras tenga camino a Internet, puede entrar a través de cualquier equipo movil a eBiblio con la aplicación gratuita”, reflexiona Cuadrado. Bustamante señala la “versatilidad” del formato digital, que acepta la lectura tanto en un e-reader, como en smartphone, tablet, ordenador… Con respecto a la conexión a Internet, Sellés recuerda que “la totalidad de las bibliotecas españolas ofrecen conectividad wifi”. Una vez descargado el libro, el software acepta la lectura offline.

Otro desafío es el respeto por la propiedad intelectual. ¿Facilita el préstamo en formato digital el pirateo de libros? Bustamante enfoca que los visitantes registrados pueden entrar a las obras solo durante un período determinado: 7, 21 días… Lo que determine cada comunidad. A menudo ese plazo puede ampliarse, sin embargo una vez expira el contenido se borra del equipo en el que lo haya consultado el lector. En el caso de eBiblio, Cuadrado apostilla que los préstamos tienen protección DRM (digital rights management) con el fin de eludir el pirateo del material y defiende exactamente el precio de iniciativas como eBiblio para concienciar sobre el respeto a la propiedad de las obras.

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La novedad El enorme tapado del planeta editorial es el préstamo gratis(libre) de libros electrónicos en las bibliotecas fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .


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