Las Smart Cities que iban a revolucionar el mundo y (de momento) se han quedado en nada

Las Smart Cities que iban a revolucionar el planeta y (de momento) se han quedado en nada

El futuro pertenece a las ciudades. No es nada nuevo. Lo afirman los gurús y lo corroboran los datos. Desde 1960 el peso demográfico de las urbes se ha disparado hasta representar mas de la mitad de la demografía global, una tendencia que —lejos de detenerse— seguirá en aumento a lo largo de las próximas décadas. El Banco Mundial prevé que en 2020 residan en metrópolis el 56% de los habitantes del planeta y que tres décadas después sean ya más del 66%. Durante ese mismo período, por cierto, se espera que la sociedad aumente hasta los 9.000 millones de personas.

Los enormes conglomerados urbanos no solo acaparan habitantes. Son además los primordiales demandantes de recursos. Si coges un mapamundi y marcas las ciudades con un rotulador verás que completa coloreado cerca del 2% del globo. La cosa cambia si piensas las facturas de consumo energético. En ese caso la superficie pintada que pertenece a las urbes representará nada menos que el 75%. Lo mismo ocurriría con las emisiones de gases de efecto invernadero. El diminuto punto coloreado del planisferio alcanzará entonces el 80% del total.

Con esas cifras sobre la mesa, las ciudades son conscientes desde hace tiempo de que deben dotarse de tools que les admitan optimizar recursos. No solo las exigen a la hora de prestar sus servicios. Las requieren además para atajar graves problemas derivados de sus gigantescos padrones y consumo energético. Capitales como Madrid, Londres o París ya se han visto obligadas a aplicar medidas —permanentes o puntuales— orientadas a restringir el uso de vehículos en sus cascos urbanos y paliar así los elevados índices de contaminación que padecen.

Más que políticas fruto de la conciencia ecológica se intenta de una necesidad imperiosa. Un estudio de la administración de Salud Pública de Francia concluía en 2016 que la polución mata de forma prematura a 48.000 de sus conciudadanos todos los años, lo que la sitúa en el luctuoso ranking de problemas de salubridad a combatir, solo por atras del tabaco y el alcohol. En España los documentos son equivalente de alarmantes: 31.000 personas fallecen al año a raíz de la contaminación atmosférica, según las estimaciones de la Agencia Europea de Medio AMbiente (AEMA).

Boina De Contaminacion Sobre Madrid Scambelo Delete

Las TIC, el enorme aliado de las ciudades

En esa pelea y en otras varias —reducir las congestiones de trafico o las fugas y fraudes en el suministro de agua, abaratar la factura energética, agilizar los trámites administrativos…— las ciudades han hallado un aliado privilegiado en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). El uso de mallas con sensores repartidos por el municipio, aplicaciones móviles, redes sociales o el Internet de las cosas (IoT), por ejemplo, pueden contribuir a optimizar su gestión.

En un escenario cada vez mas competitivo, en el que las metrópolis combaten en el tablero internacional por captar inversiones, el potencial de las TIC aplicadas al dia a dia de las ciudades es inmenso: desde descubrir incidencias en tiempo real, anticiparse a saturaciones de trafico o incrementar la inversión en beneficios públicos, a captar multinacionales, que aparecen atraídas por el entorno tecnológico, la calidad de vida y una mayor eficiencia en la gestión administrativa.

Las ciudades no han tardado en apreciar esas ventajas. A menudo gracias al intento puesto por industrias del sector tecnologico interesadas en predicar sus virtudes y una intensa tarea de marketing. Hace cerca de una década, por ejemplo, IBM lanzó el software Smart Cities Challenge para asesorar a ayuntamientos sobre como encarar desafíos de movilidad o salud pública con las TIC. En 2017 ya habían participado en la iniciación más de 130 urbes de todo el mundo.

En los últimos años el concepto Smart City se ha ido popularizando y ensanchando su significado hasta convertirse en un término poliédrico que ha dado pie a otros, como el de “turismo inteligente”. Aunque pervive el riesgo de que las TIC causen una brecha entre las enormes urbes y las pequeñas, lo cierto es que lo “Smart” dejó hace tiempo de ser una filosofía exclusiva de las metrópolis. Hace seis años la Red Española de Ciudades Inteligentes arrancaba con 25 ayuntamientos. Hoy la integran ya 81 que suman el 40% de la demografía española.

La Red Española de Ciudades Inteligentes arrancó en 2012 con la colaboración de 25 ayuntamientos. Seis años después suma ya 81, el 40% de la demografía del país

Más allá de la esfera local, los territorios han jugado un papel clave al animar a los ayuntamientos a que se sumasen a la carrera “Smart”. La propia Comisión Europea se fijó en su plan Europa 2020 alcanzar un “crecimiento inteligente y sostenible”. Como detalla la web(www) de EDUSI, los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos destinan 1.000 millones de euros para el desarrollo de tacticas DUSI en ciudades de España. ¿Qué objetivos deben tapar esas propuestas? Uno de ellos es encaminarse hacia la “administración electronica local y las Smart Cities”.

Con ese respaldo institucional, en cuestión de años Smart City se ha convertido en sinónimo de negocio. Un informe mostrado por Bank of America Merrill Lynch en marzo de 2017 concluye que el comercio de las ciudades intelligent alcanzará los 1,29 billones de euros en 2020. Otro estudio divulgado el año pasado por Reserach and Markets afirma que su comercio global crecerá además con una tasa anual compuesta del 24,4% durante la próxima década.

Un sector acostumbrado a hablar solo en futuro

La pregunta del millón en un sector en el que parece que todo se conjuga en futuro y no existe el ayer es: ¿En qué han permanecen las iniciativas de ciudades intelligent ya puestas en marcha? ¿Cuáles son sus resultados? ¿Han compensado sus inversiones millonarias? ¿Se han cumplido objetivos o hasta ahora ha sido todo un bluf, puro marketing? En un campo saturado de análisis, proyectos, presentaciones, anuncios… Lo cierto es que no resulta sencillo hallar balances.

Edificio Media Tic En Barcelona Enfo

En su informe sobre Smart Cities en España, el propio Colegio de Ingenieros de Telecomunicación (COIT) reconoce que “buena parte de los proyectos financiados no han concluido o comenzado”, por lo que considera que es “pronto” aún para hablar de impactos reales o cotizar la rentabilidad y efectividad de las inversiones. Ese apunte no le impide advertir, sin embargo, de lo difícil que resulta crear evaluaciones objetivas debido a la falta de datos. “Existe aún escasa información pública de los proyectos a desplegar (sí de iniciativas puntuales), por lo que el seguimiento de acciones se convierte en una ardua tarea”, subraya.

No es el único aviso a navegantes lanzado por el colectivo. En el mismo documento —presentado a principios de 2018 y que analiza la implantación de las Smart Cities en España— el COIT previene sobre las urbes que “han entrado en esta espiral de transformación en plazos nada razonables, desplegando beneficios y/o infraestructuras que, por su subido coste, no podrán gozar buena parte de los ciudadanos”. Lamenta además que en situaciones “la transformación inteligente” se limita solamente a “pruebas piloto de espacios reducidos”.

“Algunas ciudades contabilizan las mejorías teniendo en cuenta la solución puntual como si abarcara la ciudad entera o se tratara de un proyecto global”, abunda el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación, que previene sobre los atajos que toman algunos consistorios: “La transformación de ‘City a Smart City’ es un proceso de largo recorrido. Las ciudades se obsesionan por completarlo en el tiempo de una legislatura o en plazos nada razonables”.

El repaso reconoce además la “complejidad” de cuantificar el choque economico de las Smart City: “Muy escasas ciudades crean un balance integral en este sentido. Se sumergen en proyectos intelligent simplemente como moda, como posibilidad de captación de fondos o por tratar de no perder un tren tecnologico al que realmente no saben visualizar las oportunidades”.

Ni varitas mágicas ni respuestas instantáneas

¿Y si se analizan casos concretos? ¿Y si se examina como se localizan aquellos consistorios que mas han avanzado en el prototipo de ciudad inteligente? Un estudio elaborado por la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) afirmaba en 2017 que —entre los primordiales municipios de España por volumen de población— los mas “Smart” eran Barcelona, Madrid, Málaga y Zaragoza. Entre las localidades de tamaño medio destacaban Santander, Valladolid, Palencia, Vitoria y Pamplona. ¿Qué han conseguido sus ayuntamientos con el prototipo de ciudad inteligente? Los documentos —al menos en el corto plazo— dejan 2 conclusiones. Primero, que de instante siguen padeciendo problemas que exploran atajar con políticas “Smart”. La segunda, que estas distan mucho de ser la panacea que a menudo han trasladado los gabinetes de comunicacion y campañas de marketing.

Atasco En Madrid Feranza

Barcelona y Madrid, por ejemplo, han conseguido colarse en el top 30 de las ciudades inteligentes del índice Cities in Motion que elabora el IESE Business School, una exclusiva serie encabezada por New York, Londres y París. Sin embargo a dia de hoy no han solucionado desafíos que encaran exactamente con iniciativas “Smart”. Al examinar sus casos se constata que las políticas que las administraciones municipales “vendieron” en su instante como la respuesta para optimizar beneficios públicos no son infalibles. Al menos en el corto plazo.

Madrid y su ambiciosa plataforma MiNT

En 2014 el Ayuntamiento de Madrid, entonces con Ana Botella al frente, y la multinacional IBM presentaron la plataforma MiNT (Madrid Inteligente), un ambicioso recurso que permitiría a los vecinos informar a la administración local de incidencias en la ciudad: aceras en mal estado, fallos del alumbrado, problemas en fuentes, papeleras repletas, contenedores averiados, árboles con ramas colgando… El objetivo era mejorar la comunicacion con el usuario, ser proactivos y ahondar de paso en la coordinación de los bienes públicos.

MiNT aspiraba a ser el “mayor proyecto de ciudades intelligent de España en el área del medio ambiente”. La medida se acompañó del aviso de 1.500 inspecciones diarias que atenderían a 300 indicadores. El deseo del Consistorio madrileño era valorar preferible la calidad y efectividad del servicio que prestan las industrias proveedoras de la administración local.

La plataforma se lanzó en abril de 2015. Su presupuesto para el período 2014-218 —según se puede consultar en la web oficial Madridforyou.es— asciende a 15 millones de euros. “Cada servicio prestado se evalúa mediante indicadores de calidad que se usan para remunerarlos. La valoración de los mismos es un proceso complejo en el que se usan documentos de sensores (Internet de las Cosas), inspecciones y opiniones ciudadanas para resolver el desempeño de su función”, detalla la web. IBM® llegó a elaborar folletos en los que se aprecia la ambición de la iniciativa.

¿Ha variado mucho el panorama madrileño desde 2014? No demasiado. Según los datos oficiales y públicos del Ayuntamiento de Madrid, en 2017 sus tecnicos recibieron más de 517.300 avisos sobre incidencias con contenedores, hundimientos de aceras, árboles en mal estado, suciedad… De ellos apenas 51.100, el 10%, se hicieron a través del movil o Internet. La inmensa totalidad siguieron formulándose de forma presencial a pesar de las intenciones del prototipo “Smart”. A lo largo de ese mismo año se solucionaron unas 487.200 incidencias alertadas por los vecinos.

En 2014 se presentó el proyecto Madrid Inteligente con un presupuesto de 15 millones. Cuatro años después son minoría los ciudadanos que recurren a “apps” o Internet para notificar incidencias

El informe sobre la satisfacción ciudadana —publicado por el Consistorio— tampoco anuncia enormes cambios entre 2014 y 2017. Si el indicador global de satisfacción marcaba 74,7 en 2014, la ultima encuesta —elaborada tres años después de la exposición pública de MiNT— lo sitúa en 75,5. Sí aumenta en mayor proporción el índice general de calidad de vida, pese a que descienden algunos beneficios ligados a la administración. El de cuidado y conservación de la ciudad, que estaba en el 50,6 en 2014, pasa al 47,9 en 2017 y el de calidad medioambiental baja de 44,8 a 32,7.

Los enfrentamientos que debían solucionarse con políticas “Smart” se llegaron o inclusive se han agravado en los últimos años. Cuando en 2017 se preguntaba a los madrileños sobre los primordiales problemas de su ciudad, el 46% señalaba la limpieza, el 31,6% la contaminación del aire y el 25,3% el tráfico. En 2014 se quejaban de la limpieza el 20,4%, de la polución atmosférica el 16,4% y de los atascos el 18,9%. Entre entrambos encuestas se da sin embargo un cambio importante: la mejora de la economía. El año en el que se lanzó MiNT casi la mitad de los madrileños entrevistados aseguraban que lo que mas les inquietaba era el paro y la falta de posibilidades laborales. Los indicadores de colaboración ciudadana sí mejoraron de forma sensible entre ambos períodos.

Otra de las enormes vocaciones de MiNT es contribuir a una mayor efectividad de los beneficios públicos. Al haberse puesto en marcha en 2015 es pronto aún para valorar si las tools “Smart” permitirán al Consistorio ahorros fundamentales en la contratación. Sí hay informaciones sin embargo que ayudan a comprender cuál es —al menos a dia de hoy— la tendencia. Después de que la Mesa de la Limpieza concluyese a principios de 2017 que el nivel de aseo de las calles de la ciudad es “malo”, trascendió que el dispositivo de Manuela Carmena planteaba actualizar las condiciones económicas del macrocontrato de limpieza viaria adjudicado en 2013 por 1.728 millones y un período de ocho años. El Ayuntamiento había presupuestado ya por entonces 18 millones complementarios para 2017.

Autobus Urbano En Madrid Diario De Madrid

En materia de movilidad, en Madrid se activaron además distintos iniciativas encaminadas a optimizar el trafico y disminuir la contaminación. Destaca Civitas-Eccentric, fruto de un consorcio constituido junto a Estocolmo, Múnich, Turku y Ruse que aspira a aplicar “soluciones innovadoras en la movilidad y la distribucion urbana limpia, silenciosa y libre de CO2”. El software arrancó en 2016 con un horizonte de 4 años y una inversión de 19,3 millones de euros, de los que 5,8 se destinarán a la capital. ¿Es hoy preferible el trafico madrileño? ¿Se ha atajado el grave dilema de contaminación? La realidad es que 2 años después los elevados índices de polución en la metrópoli siguen estando al orden del día. Tanto, que han obligado al Consistorio a endurecer su protocolo de contaminación y adoptar restricciones para el uso de vehículos privados.

El último informe INRIX muestra que los colapsos se llegaron además como parte del dia a dia de los madrileños, que pierden una media de 42 horas anuales en embotellamientos. Con esos documentos la capital española se consolida en el Top 50 de las urbes mas saturadas del planeta, por encima inclusive de lo que a priori le correspondería por volumen de demografía —ocupa el puesto 41º en la serie INRIX, pese a que es la 61ª en numero de habitantes— y lidera el ranking nacional.

Uno de los aplicaciones “Smart” mas ambiciosos del Ejecutivo de Carmena es la plataforma web(www) de colaboración ciudadana Decide Madrid, lanzada para contribuir a la democracia directa en la gestión de la ciudad. Gracias a esa tool se deciden un profundo abanico de cuestiones, desde temas de 1° orden —la peatonalización de Gran Vía, por ejemplo— a otros de menor calado, como la cartelera de la filmoteca de Moratalaz. Los mas de 360.000 visitantes registrados en Cónsul, el software que usa la plataforma, dan cuenta de su éxito. Como recogía El Confidencial en febrero, el prototipo inclusive se ha trasladado a otras metrópolis, como París o Buenos Aires. Sin embargo Decide Madrid no ha estado exenta de polémica por sus problemas de seguridad.

El caso de la Barcelona “Smart”

El otro enorme referente en España de las políticas “Smart” es Barcelona. La Ciudad Condal empezó pronto y con énfasis a aplicar medidas encaminadas al nuevo modelo. Solo al Plan de Transformación Digital del Ayuntamiento se destina una presupuesto de 72 millones de euros. En su web(www) oficial el Consistorio recoge tres ejes primordiales en su tactica digital. Uno busca optimizar la transparencia e innovación en el gobierno local, otro la gestión del Open Data y una tercera linea intenta “garantizar que la ciudad tenga las infraestructuras digitales necesarias”.

En esta ultima rama se enmarca Sentilo, la red de sensores de Barcelona que aporta documentos en tiempo real. Comparten una filosofía parecido Internet 4all, orientado a disminuir la brecha digital entre barrios, y otro servicio relacionado a Bicing, el software de bicicletas públicas de la urbe. A pesar de lo ambiciosas que resultan estas políticas, no han estado ni están libres de dificultades. Hace solo unas semanas, por ejemplo, el PP alertaba de que Bicing acumula un déficit de mas de doce millones de euros. En cuanto al uso de las nuevas tecnologias en el municipio, un informe mostrado a principios de 2016 por el Ajuntament concluía que —si bien Barcelona esta en puestos destacados en Europa— “el nivel de renta de los barrios actúa como brecha digital, sobre todo en la desigual utilizacion de Internet”.

Estacion De Bicing En Barcelona Marcbel

Ciudad pionera en España en políticas “Smart”, en 2013 Barcelona ya se marcaba la senda hacia el prototipo inteligente. Entre los objetivos que se planteaba entonces el Ajuntament destacaban la puesta en marcha del plan director de iluminación (Smart Lighthing), que buscaba favorecer a los peatones y una mayor efectividad energética; un consumo cada vez mas inteligente de la electricidad y el agua y mejorar la movilidad urbana en la localidad. ¿Cómo están hoy esos frentes? ¿Se reforzó la efectividad energética? ¿Cómo es la calidad del trafico en la Ciudad Condal?

Las políticas aplicadas en los últimos años no han impedido que el área de Barcelona continúe soportando índices elevados de dióxido de nitrógeno (NO2). El balance de la Generalitat muestra que en 2017 5 de las 68 estaciones de la región urbana superaron la media permitida de NO2 y que otra docena se acercó al umbral. Al equivalente que en Madrid, el Consistorio se ha visto obligado además a aplicar restricciones de tráfico durante las jornadas con peores niveles de contaminación.

En 2013 el Ayuntamiento de la Ciudad Condal se fijaba el reto de administrar de forma inteligente sus recursos hídricos. El objetivo —afirmaba entonces— era que el 60% de su metodo de riego programado se modernizase con una “telegestión Smart”. A terminos de 2013 el Consistorio preveía haber convertido ya un 8%. ¿Se tradujo eso en un menor consumo? Las mediciones del Ajuntament sobre utilizacion de agua revelan que entre 2013 y 2016 su uso en beneficios municipales pasó de 5.067.482 m3 a 5.873.407. Es decir, repuntó un 16% en tres años. Solo empezó a descargar a partir de 2017. El consumo total de la ciudad continua creciendo. Entre 2013 y 2017 lo hizo un 1,5%, mas del doble que el incremento de la demografía local durante el mismo período (0,6%).

El documento INRIX muestra que, a pesar de las medidas adoptadas en Madrid y Barcelona para atajar los atascos, entrambos ciudades siguen padeciéndolos con frecuencia

En materia de movilidad, Barcelona apostó por un servicio de transporte público mas eficiente —renovó y modernizó su red de buses, adoptó un nuevo layout ortogonal e incentivó el uso de la bicicleta—. El informe INRIX muestra sin embargo que en la capital catalana los conductores pierden una media de 28 horas al año en atascos. En 2015 sus frecuentes colapsos hicieron que la Ciudad Condal encabezase el listado estatal de urbes mas congestionadas.

Edificio De Santander Tiia Monto

Santander, Málaga y el desafío medioambiental

Otra Smart City referente en España es Santander. Durante el Congreso Ciudades Inteligentes de 2016 su director general de Innovación apuntaba que al amparo de SmartSantander se había inventado una estructura tecnológica orientada hacia la “eficiencia medioambiental”. La ciudad disponía entonces de 2.000 dispositivos IoT para medir parámetros medioambientales, sobre todo la concentración de CO2, la luminosidad o el ruido. Para pelear contra la contaminación acústica el municipio disponía además de mas de medio centenar de puntos de medición.

A pesar de ese despliegue tecnologico la capital cántabra ha encarado en los últimos años diversos problemas de polución. En 2016 el Defensor del Pueblo se dirigió al Consistorio para reclamarle que adoptase medidas en el entorno de la plaza de Cañadío, en pleno centro urbano, debido a las molestias causadas por el ruido. Meses después, en 2017, Ecologistas en Acción alertaba de que 15 ciudades —entre ellas Santander, Madrid y Barcelona— habían superado los niveles de polución sin aplicar medidas ni informar a las franjas de vecinos mas sensibles, como ancianos o asmáticos. A terminos de 2016 el Defensor del Pueblo actuaba de oficio ante 14 municipios —Santander incluido— para saber qué medidas estaban aplicando para frenar la contaminación atmosférica.

En Málaga el Ayuntamiento desplegó una red de contadores domésticos digitales para monitorizar la gestión del agua y descubrir con velocidad fugas o fraudes. En octubre de 2017 sin embargo el Diario Sur publicaba que en la provincia uno de cada 5 litros que salen de los embalses y acuíferos terminan perdiéndose por el camino, antes de llegar a los grifos. Según informaba el rotativo andaluz el balance de Málaga capital queda lejos del 35% o 50% de pérdida que se alcanza en otros puntos de la misma región, sin embargo se conserva en la media provincial del 20%.

Proyectos mundiales que no despegaron

No todas las iniciativas “Smart” exploran optimizar la efectividad y calidad de vida de las ciudades. Las hay que aspiran a levantar sus propios barrios o inclusive nuevos dificiles urbanos partiendo de cero. El listado es largo: Smart City Detroit (EEUU), Silicon Park (EAU), Nansha (China)… Algunas prosperan. Otras se permanecen en el papel. A menudo se presentan como enormes laboratorios al aire libre en los que testar políticas innovadoras. Sus promotores las anuncian a bombo y platillo a modo de alardes tecnológicos o escaparates en los que verificar las virtudes de las Smart Cities. Sin embargo —al equivalente que ocurre con las ciudades que ya existen— la realidad en situaciones choca con los excesos del marketing. A lo largo de los últimos años no son pocos los proyectos de este tipo que, tras una exposición explosiva, acabaron languideciendo.

Uno de los mas próximos a España es PlanIT Valley, en el norte luso. Proyectado en un área de 17 kilómetros cuadrados en el municipio de Paredes, a cerca de 20 kilómetros de Oporto, los promotores de PlanIT Valley lo presentaban como el “Silicon Valley portugués”: una Smart City diseñada para albergar a 225.000 personas con una huella ecológica practicamente nula, “la 1ª ciudad del planeta en la que la tecnología estará presente desde la construcción de los edificios y los espacios”. A mediados de 2010 los medios lusos aseguraban que estaban interesadas en el proyecto enormes firmas tecnológicas, como Cisco, McLaren, Siemens, Microsoft, IBM® o Bosch. La inversión global prevista rondaba los 10 mil millones de euros.

El Gobierno de José Sócrates llegó a considerarlo un Proyecto de Interés Nacional (PIN). El objetivo inicial era que la 1ª etapa —de 37 hectáreas y cerca de 500 millones de euros— finalizase en 2010. Se aseguraba que en 2015 la nueva ciudad inteligente albergaría ya 12.000 empresas. No fue posible. Según aclaró en su instante Steve Lewis, CEO de Living PlanIT, la crisis y el miedo a que Portugal saliese del euro espantaron al capital extranjero. Aunque en 2015 el Ayuntamiento de Paredes aseguraba que el interes de los inversores se mantenía vivo, desde hace años apenas hay novedades sobre PlanIT Valley. La Smart City del futuro no llegó a salir del papel.

PlanIT Valley se promocionaba como el “Silicon Valley portugués” y llegó a captar el interes de enormes firmas, como McLaren, Siemens, Microsoft, IBM® o Bosch. Casi una década después el proyecto no ha pasado del papel

A 20 minutos en coche de Mugaon, en la India, se localiza otro proyecto Smart City de efecto incierto. Hacia 2000 el multimillonario Ajut Gulabchand diseñó allí la que sería la 1ª ciudad inteligente del país: Lavasa, basada en la estética italiana de Portofino y con capacidad para 250.000 personas. Según publicaban este veranillo The Free Press Journal y Business Standard ahora es “una ciudad fantasma”, un simple “cascarón incompleto que alberga a unas 10.000 personas”.

Lavasa es un artículo mas en el fallido intento de la India por dotarse de un entramado de ciudades inteligentes. El 1° ministro del país, Narendra Modi, prometió un centenar para 2020 con un presupuesto de 7.500 millones de dólares. El objetivo: atajar los problemas de movilidad, suministro de energía, gobernanza… de un estado con un grave dilema de sobrepoblación. Sin embargo el Comité Parlamentario Permanente de Desarrollo Urbano reconocía en abril que desde 2015 solo se ha empleado el 1,8% de los fondos de la Smart Cities Mission (SCM).

Distrito De Negocios De Songdo Piotrus

Algo parecido ocurrio en Emiratos Árabes Unidos. En 2006 el prestigioso repaso Foster+Partners, con financiación del WWF y EAU, diseñó Masdar, una innovadora Smart City situada en Abu Dabi, dotada de un completo entramado de transporte público y con una filosofía sostenible. El proyecto atrajo el interes de Siemens® y el MIT y la obra arrancó en 2008. El objetivo era finalizarlo en 2008, sin embargo la crisis y los problemas presupuestarios obligaron a posponerlo a 2020.

Para respaldar su costo en 2013 se abrió la cuarta parte del complejo urbano. El efecto distó mucho del esperado. En la ciudad trabajan menos de 3.500 personas y el numero de residentes se reduce a 1.300, muy lejos de las 45.000 que se planteaban para 2016. Según recogía el South China Morning Post en un reportaje anunciado en febrero, la fecha de finalización de Masdar se ha pospuesto ya a 2030. “No hay hoteles, supermercados ni centros comerciales”, apunta el artículo, que afirma que algunos vecinos se relatan a Masdar como “una ciudad fantasma verde”.

Songdo, levantada cerca de Seúl, es otra Smart City bajo la lupa. Sensores para manejar la temperatura, el consumo de la energía y el tráfico, sistemas de reciclaje y reutilización del agua, mas de un centenar de edificios con certificado LEED… la ciudad se diseñó para ser un referente urbano en Corea del Sur y descongestionar la capital. Sus malas comunicaciones, la ineficacia de los incentivos para atraer industrias y el retraso que acumulan varias de las innovaciones prometidas explican que el despegue de la urbe no alcanzase los objetivos de sus promotores.

El proyecto se lanzó hace casi 2 décadas, en 2000, y 2 años después empezó a construirse con un presupuesto inicial de 35.000 millones de dólares. A terminos de 2017 se estimaba que vivían en la ciudad poco mas de 100.000 habitantes —un numero que sus promotores esperan triplicar cuando este finalizada, en 2020— y que había apenas 1.600 industrias con oficinas repartidas por sus calles. De ellas además poco mas de medio centenar eran de origen extranjero.

Smart City Laguna En Junio De 2018 Smartcitylaguna Com Br

Mejores resultados esta recogiendo Smart City Laguna, situada en el noreste de Brasil. Sus promotores la autodenominan “la 1ª ciudad inteligente social del mundo” y se proyecta con capacidad para 25.000 habitantes. En 2015 se sacaron a la venta viviendas y espacios comerciales y a principios de este año —según Archdaily— ya se habían vendido 2.000. El mismo medio vincula sin embargo enorme parte de ese triunfo con el lugar estratégico que ocupa Laguna, en un área que en los últimos años se ha conformado como “cinturón digital”. Entre 2015 y 2017 el metro cuadrado residencial de la zona se habría encarecido un 141% y el comercial un 218%.

Más “cultura inteligente” y menos marketing

Al margen de las experiencias piloto frustradas o la escasez de balances objetivos sobre las políticas “Smart” de los últimos años, son totalidad las voces que abogan por apostar de forma decidida por la app de las TIC en el dia a dia de las ciudades. “Estamos en el instante idóneo de tomar conciencia y crear las cosas correctas”, recomiendan los ténicos del COIT, que animan a que “la ‘cultura inteligente’ siga calando en las administraciones de forma gradual”.

“Una ciudad inteligente es una evolución racional del siglo XXI”, expone Ramón Ferri, director de servicio de la Oficina Ciudad Inteligente de Valencia. En su opinion hay campos —como la movilidad— en los que los ayuntamientos españoles han trabajado a lo largo de los últimos años mientras otros son aún “incipientes”. “Prácticamente ninguna administración estatal, ni regional ni local tienen administración electrónica en lo que la ley exige”, recuerda el maestro valenciano.

De hecho el Gobierno acaba de demorar hasta 2020 los objetivos de administración electrónica que en 2015 se habían marcado para octubre de 2018. Ciudadanos y industrias tendrán que permanecer así 2 años mas para tener la certificado de que podrán efectuar trámites con todas las organizaciones públicas a través de Internet, una de las patas del modo Smart City.

El Gobierno acaba de demorar, “in extremis”, hasta 2020 los objetivos de administración pública electronica que se había marcado en un origen para octubre de 2018

Aunque Ferri reconoce que alcanzar una plena implantación del prototipo “Smart” solicita de una mirada “largoplacista”, insiste en que hoy tenemos asumidos ya comodidades y beneficios que enraízan en las TIC. “El mero hecho de saber a través del movil cuando llegará un autobús, por ejemplo, es algo que se da por hecho, sin embargo no hace tantos años que se aplica y solicita tener varios sensores repartidos por la ciudad y saber las frecuencias”, anota.

Ahondar en la senda “Smart” requerirá además mejorar la conectividad en las ciudades —en 2017 dos tercios de la provincia de Salamanca seguían sin 4G— e implicar a los ciudadanos, alcanzar que sean proactivos en el uso de las nuevas tecnologias y aporten información al ayuntamiento. “Es aún una carencia, cuando consigamos involucrar a mas masa los resultados serán mucho mejores”, expone Fernando Burgos, consultor en tactica e innovación urbana.

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La novedad Las Smart Cities que iban a revolucionar el planeta y (de momento) se han quedado en nada fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .


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Tags: #Cities #iban #momento #mundo #nada #quedado #revolucionar #Smart

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