Sega Saturn: Peligrosamente Real

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Fuente: Segasaturn.co.uk

Mukita

23 de enero de 2015, 16:02

Antaño, toda la información que consumíamos sobre videojuegos venía de revistas y VHS promocionales. Con las primeras acudíamos al kiosco cada mes(30dias) para ver, literalmente, vuestro futuro mas inmediato; videojuegos que nos hacían la boca agua, y que no dudábamos en solicitar a nuestros padres en fechas señaladas.

Cada cierto tiempo, estas revistas regalaban un vídeo promocional, lo que suponía todo un acontecimiento para nosotros, unos chicos inocentes y, sobre todo, sencillamente impresionables. De uno de ellos llega el titulo del artículo. No conocí Sega Saturn a través de esta cinta, sin embargo sí fue uno de los primordiales motivos por los que me interesé por la consola. En su dia pasé por varias fases, desde tener las expectativas por las nubes hasta la desilusión mas absoluta, y ahora, con el paso de los años, he sabido por fin apreciarla, hasta el punto de convertirse en una de mis máquinas favoritas.

Con este texto pretendo contaros qué ha supuesto para mí esta consola, lanzada en un período tan difícil para la empresa como fue la transición de los 16 a los 32 bits. Todos recordamos las discusiones en el patio del colegio donde nos convertíamos en los mayores defensores de Sega o Nintendo, la consagración de Sony® como desarrollador de hardware con su PlayStation® o la acelerada evolución de los videojuegos como medio de entretenimiento. Pero, si nos detenemos en el ecuador de los 90, no logramos obviar esa carrera de fondo para obtener pecho con hardware experimental, donde Atari, Philips, The 3DO Company o NEC cavaron su propia tumba.

Sega, que por aquel entonces seguía alimentando con videojuegos a la mítica Mega Drive, dio el salto a los 32 bits con las mismas inquietudes que enorme parte de la competencia. No existía una enorme comunicacion entre los departamentos de Norteamérica y Japón, y eso propició decisiones tanto erróneas como precipitadas, que probablemente marcaron mas de la cuenta el devenir de su producto estrella. De todas maneras, el proyecto vio la luz el 22 de noviembre de 1994 con la clara finalidad de adelantarse a su primordial rival. El mayor dilema de este lanzamiento atropellado lo hallamos en su catálogo, y no solo por el reducido numero de títulos, sino por la calidad de los mismos. El preferible ejemplo lo tenemos en Virtua Fighter, buque insignia de Sega en recreativas, que contó con una conversión suficiente pobre, lo que llevó a mas de uno a arquear la ceja en señal de alerta.

Mi 1ª destreza con la consola se produjo en territorio PAL, concretamente a mediados del año 95, unos períodos antes de detectar esa famosa cinta promocional. Gracias a un buen amigo con unos padres muy generosos (de esas familias que tenían Canal+), pude probar parte de su catálogo. Recuerdo darle un tiento a Daytona USA, una conversión insuficiente del arcade que, al fin y al cabo, conservaba el carisma del original. También probé un singular plataformas llamado Bug!, que coqueteaba con los entornos poligonales sin arriesgar demasiado en sus mecánicas, aún ancladas en las dos dimensiones. Con el tiempo llegué a jugar a enorme parte de su catálogo, porque, por una extraña razón, mi amigo le hacía caso omiso a una PlayStation® que arrasaba entre crítica y público. Las versiones “arregladas” de Daytona USA y Virtua Fighter, Clockwork Knight, Shinobi X, Panzer Dragoon, Nights… Poco a poco la colección iba tomando forma, pese a que cada vez era mas difícil entrar a videojuegos nuevos.

Virtua Fighter

Virtua Fighter Remix

Buena culpa del ostracismo hacia la consola de Sega la tuvieron las revistas de la época. Instauraron una especie de dogma que practicamente trataba a los visitantes de Saturn como unos apestados. Vale que Namco y la conversiones de arcade a PlayStation® fueron impecables, como además es cierto que nuevas licencias como Wipeout no lucían tan bien en la maquina de Sega, sin embargo el acoso y derribo por parte del único medio de información que teníamos a vuestro alcance hizo estragos. Si saltamos en el tiempo hacia 1998, apenas 3 años después del lanzamiento de Saturn en territorio europeo, casi todos recordamos hitos como Tekken 3 o Metal Gear Solid, sin embargo por parte de Sega no hubo respuesta. Por supuesto, la nefasta gestión de la compañia nipona y las dificultades técnicas que encontraron los desarrolladores no ayudaron a que las ventas mejoraran, y salvo en Japón, la luz se apagó obviamente para que la rueda de los rumores comenzará a girar con un objetivo: Dreamcast.

Pero aqui estoy yo, desde una posición ventajista como es 2015, internet, ingresos propios y varias ganas de mirar con perspectiva al pasado. En mi estantería asoman ahora mismo videojuegos de la talla de Sega Rally, el que para mí es uno de los mejores arcades de carreras de todos los tiempos, un beat’ em up magistral como es Guardian Heroes, A dia de hoy continua siendo muy entretenido jugar a algunos títulos de Saturnde la siempre enorme Treasure, un señor videojuego como Virtua Fighter 2, o Die Hard Arcade, que demostró como los “yo contra el barrio” aún podían continuar teniendo atractivo. Siendo justos, la preferible forma de valorar el inventario de Saturn es mirando hacia Oriente. Allí nos dejamos videojuegos como Radiant Silvergun, con un valor prohibitivo si nos damos una vuelta por Ebay, conversiones de videojuegos de pelea en 2D que aprovecharon la memoria de Saturn tanto con cartucho de RAM como sin él, el dúo dinámico que forman Snatcher y Policenauts, Akumajō Dracula X: Gekka no Yasōkyoku, miles de shooters y otros tantos buenos RPGs.

Pese a que ni siquiera una eminencia como John Carmack creyó en Saturn y sus capacidades técnicas, a dia de hoy continua siendo una gozada jugar a varios de sus títulos. Hace unos días eché unas carreras en Manx TT y Sega Rally para verificar que siguen siendo muy divertidos, destacando fundamentalmente el dominio impecable del segundo. La edad no perdona y no he sido apto de llegar al último circuito, sin embargo la sensación de la preferible Sega continua ahí. Me faltan por probar títulos selectos como Panzer Dragoon Saga (su valor roza el absurdo por culpa de la especulación) y varias joyas que se quedaron en Japón. De momento, en mi home habitan dos Saturn Model 2, una en su caja para conservarla por varios años y otra para trastear con ella (mod 60 hz, cartucho Action Replay region free…). Toda una invitación para continuar repasando internet(www) en busca de joyas ocultas.

Fuente: Wikimedia

Fuente: Wikimedia

Para terminar, mi finalidad no es convenceros de nada. Soy plenamente consciente del enorme inventario de PlayStation, como además de la cabezonería de Sega y de esas decisiones que empujaron a Saturn hacia el abismo. Pero sí he querido reivindicar algunos de los mejores títulos y las geniales experiencias que he vivido jugándolos. Tengo grabados instantes musicales que van desde Sega Touring Car hasta Sonic R, y jamás le hago ascos a una partida rápida al genial Athlete Kings. Con el paso de los años he sabido apreciar una consola que salió desnuda al escenario por culpa de hombres trajeados con exceso de orgullo. No entendemos qué hubiera pasado si se hubieran aliado con Trip Hawkins y su tecnología para 3DO. Tampoco si aparecen a agarrar la mano que Sony® les tendió para crear conjuntamente su hardware. Lo que sí entendemos es como ha acabado todo. Saturn fue otra piedra en el acceso para Sega, que acabaría claudicando con Dreamcast, sin embargo aun con todo, con fundamento del 20 aniversario somos varios los que hemos desempolvado esta consola para ratificar por qué nos encanta tanto Sega.


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Agradecemos a la fuente original por la información que nos ayudo a crear este articulo.

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Tags: #Peligrosamente #real #Saturn #Sega

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